Escribir como campo de juego

El terreno donde ocurre el pensamiento.

Hola! 👋 Soy Elena. Aprende Notion es una newsletter en la que cuento los avances del proyecto y lo que estoy aprendiendo por el camino, y en la que aprovecho para reflexionar sobre hábitos, productividad, aprendizaje continuo y más cosas que me pasen por la cabeza.


Estos días he estado jugando un poco con Roam y he aprovechado para empezar a poner en práctica la toma de notas de manera un poco más "exquisita". Aclaro que cuando yo hablo de tomar notas y tipos de notas, no me refiero a escribir TODO's, sino a los tipos de notas de las que ha hablado otras veces aquí; notas rápidas, notas bibliográficas o notas permanentes.

En este caso concreto, he estado jugando con notas bibliográficas de libros y artículos y viendo cómo podía integrarlas en Roam para generar, de ellas, notas permanentes. Y he de decir que estoy encantada.

Estoy segura de que habrá mucho material cubriendo el tema de la toma de notas en Roam (o en cualquier otra herramienta como esta), pero a mí lo que me tiene fascinada es estar haciéndolo por mí cuenta, a base de probar y descubrir pequeñas cosas, no de la herramienta en si, sino de cómo estructurar mi trabajo para mejorar mi sistema de pensamiento actual.

Como sabes, soy muy fan de las llamadas "tools for thought", esa categoría de herramientas destinadas a ayudarte a pensar mejor. Creo que a todo lo que implique hacer un repaso a cómo funciona nuestra cabeza y plantearnos mejoras en nuestros procesos (de trabajo pero también de nuestros sistemas operativos en general) merece la pena dedicarle un tiempo.

Primero porque siempre es bueno enfrentarnos a cómo hacemos las cosas, pero también por la pura admiración de ver cómo funciona un producto que está diseñado para ser una especie de extensión de tu cerebro. Como diseñadora y amante de los procesos (de creación y de pensamiento) yo disfruto enormemente de poder jugar con este tipo de cosas.

En este caso concreto, los primeros días sobre todo me centré en usarla para escribir. Escribir disfrutando. Escribir sin esperar ningún resultado final.

Y la sensación cuando escribes simplemente por el hecho de escribir, es muy diferente a cuando escribes buscando un resultado o un objetivo concreto.

He hablado alguna vez aquí sobre los beneficios de planificar y ponerse objetivos. En ese caso decía que este ejercicio nos permite ver algo en su estado actual, visualizarlo en el futuro y trazar una estrategia hasta llegar allí. Pero esto no aplica igual a los procesos creativos.

En estos casos, no debemos buscar tanto tener un plan, sino precisamente sentirnos libres. Libres de cambiar de objetivo a medida que avanzamos y descubrimos nuevas ideas, que nos abren a su vez nuevos caminos a explorar.

El momento en el que dejamos de hacer planes es el momento en el que empezamos a aprender.

Estos primeros días de experimentación en Roam he escrito, pero lo he hecho sin objetivo concreto. No escribía pensando en tener algo terminado para esta newsletter o para documentar nada de trabajo, ni siquiera de mi vida. Escribía porque tenía cosas en la mente y poder volcarlas y relacionarlas con otras me aportaba muchísima claridad mental, al mismo tiempo que un gran estímulo cognitivo.

En el momento en el que volcamos nuestras ideas a un medio concreto, nos obligamos a nosotras mismas a pensar en esas ideas. Lo que al principio eran conceptos abstractos pueden empezar a tomar forma en el papel. O puede que no. Es posible que no seamos capaces de dar cuerpo a esa idea que teníamos en la mente, que no pase el test de tu cabeza (el lugar donde todo tiene sentido) al papel (el campo de batalla en el que te ves obligada a enfrentarte a esas ideas).

Y no pasa nada. Es parte del proceso, es parte de la magia. Escribir también nos permite esto. Mirar a la cara a nuestras ideas y aceptar que algunas tienen sentido y otras no, pero nunca llegaremos a ninguna conclusión si no lo escribimos, si no nos damos a nosotras mismas la oportunidad de ver cómo funciona nuestra cabeza. Porque escribir es lo más parecido que tenemos a ver cómo pensamos. Escribir no es el resultado de pensar; es donde el pensamiento ocurre.

Y hay algo muy liberador en escribir simplemente para permitirnos pensar, para dar rienda suelta a todos esos apuntes mentales y dejar que unos se entremezclen con otros, sin importar lo que pueda salir de ello. De ahí lo interesante de tener un jardín digital para nuestros pensamientos; para poder plantar las semillas de esas ideas, regarlas y nutrirlas sin expectativas ni necesidad de obtener nada a cambio, salvo la posibilidad de encontrar nuevas e interesantes ideas.

Si hablamos de perseguir objetivos, poniendo el foco en diseñar sistemas que nos permitan alcanzarlos, me gusta pensar que escribir no es el objetivo, sino el sistema por el cual llegamos a la creación de algo nuevo. Nuevas ideas, nuevos pensamientos, nuevos proyectos. Y todo lo que eso pueda llevar asociado.

A veces, igual que cuando hablábamos de la productividad, no hace falta escribir para esperar un resultado. A veces escribir puede ser sólo dar un paseo por tu mente, por el simple hecho de darlo.


🍭 Brain Candy

  • The Most Dangerous Writing App :: Hablando de escribir sin importar lo que salga. Esta app se basa enteramente en eso. Te da espacio para escribir, literalmente, lo que sea, porque si pasas más de 10 segundos parados, todo lo que hayas escrito previamente desaparecerá. Puede parecer una tontería pero puede ser el impulso necesario para empezar a calentar, a dejar la mente vagar y a esperar que pasen cosas. Y ya sabes que, aunque no siempre salga algo bueno, muchas veces lo verdaderamente importante es sentarse y hacerlo.

  • An Ocean of Books :: Me ha encantado este experimento de Google Arts & Culture. Un mapa oceánico de literatura, en el que cada isla es un autor y cada ciudad representa un libro. Lo original del mapa, más allá del concepto, es que los autores están posicionados en el mapa basándose en la proximidad de uno a otro en la web. Basándose en esos valores, con una técnica de machine learning, recrean la posición de donde estaría el autor en el mapa, siendo más grandes las islas de los autores cuya presencia en la web es mayor. Así, los autores están posicionados por la frecuencia en la que sus nombres aparecen relacionados en las búsquedas de Google, dando lugar a proximidades curiosas como por ejemplo Jacques Cousteau (oceanógrafo) y Carl Sagan (astrónomo), que aunque trabajaron en campos totalmente diferentes, resulta que el número de artículos que les mencionan a ambos es sorprendentemente amplio, por lo que están interconectados.

  • Tools for Better Thinking :: Si estás leyendo esto probablemente te gusten, como a mí, todo lo que tenga que ver con sistemas, recursos y herramientas para pensar mejor. Adam Amran ha creado un repositorio entero de herramientas, marcos mentales y recursos accionables para ayudar en procesos de toma de decisiones o solución de problemas. Viene con información muy concreta y útil y además lo acompaña de plantillas (si, algunas en Notion)

Hace un par de días este proyecto cumplió medio añito y la verdad es que tengo la cabeza metida en tantas cosas que no he podido ni pararme a reflexionar sobre ello. Creo que eso te puede dar una idea de lo mucho que me ha cambiado la vida en 6 meses.

Espero pronto poder celebrar eso y varias cosas más, pero lo bueno se hace esperar así que hasta entonces: Gracias si llevas aquí esos 6 meses y gracias también si acabas de llegar, sigues siendo la que le das sentido a todo esto 😉


Tiempo en escribir esta newsletter: 4 horas.
Foto de cabecera: John-Mark Smith


🥰 ¡Gracias!

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te apetece hablar, mándame un mail o conéctame por twitter. Y, si crees que este contenido puede interesar a alguien, te dejo un botón para que lo compartas :)