Lo malo de lo bueno de los hábitos

Sándwiches de comportamientos y mejoras continuas.

Hola! 👋 Soy Elena. Aprende Notion es una newsletter en la que cuento los avances del proyecto y lo que estoy aprendiendo por el camino, y en la que aprovecho para reflexionar sobre hábitos, productividad, aprendizaje continuo y más cosas que me pasen por la cabeza.


El runrún

Llevo toda la semana como pollo sin cabeza y no consigo encontrar una razón exacta.

Soy una persona bastante reflexiva y creo que me conozco bastante a mí misma. Sé mirarme "dentro" y, cuando siento que algo está off, he aprendido a no rechazar esa sensación sino simplemente a observarla, convivir con ella y, si tengo la cabeza fría, preguntarme el por qué de la misma. Me suele funcionar bastante bien porque como me conozco tanto y soy muy observadora y consciente de mí misma (no lo digo echándome flores por ello, es que es un hecho. Y a veces está bien pero no siempre es maravilloso eh? que también da muchísimos dolores de cabeza) suelo ser capaz de hacer las conexiones en mi cabeza para averiguar qué está pasando y por qué y, si no, pues simplemente espero porque es posible que al día siguiente ya esté bien.

El caso es que esta semana, por unas cosas u otras, he tenido varios días off. Y tengo una serie de teorías relacionadas con mis hábitos y rutinas que contaré un poco más abajo, pero antes de eso quiero decir que había una idea que tenía clarísima desde el principio de la semana, y es que esta newsletter no quería escribirla deprisa y corriendo unas horas antes de publicarla como me pasó la semana pasada y me lleva pasando casi desde que empecé este proyecto.

Si, la semana pasada estuve peleándome con lo que estuve escribiendo porque, como la semana anterior y la anterior, no pude realmente sentarme a pensar en qué quería escribir hasta el mismo día que tenía que hacerlo.

Bueno, en realidad yo sé lo que quiero escribir, tengo una lista de temas sobre los que quiero escribir. El problema es que son temas que creo que merecen más tiempo de cocción que el que yo puedo darles a día de hoy, que es una tarde a la semana. Todos los viernes me estoy sentando delante del ordenador convencida de que ese va a ser el día en el que escriba sobre ese tema que me apetece tanto, y cuando empiezo me doy cuenta de que si quiero poder enviarla a una hora razonable (y yo levantarme de la silla a una hora igualmente razonable y en un estado que me permita mantener una conversación o al menos estar presente las horas que quedan de día sin ser un zombie) tengo que cambiar de tema a uno menos exigente y más acorde con el tiempo real que tengo para escribirlo.

Esto es consecuencia de dos decisiones que he tomado en diferentes momentos de mi vida.

  1. Llega un momento del día en el que se acabaron las pantallas. No hay ordenador y no hay móvil, y si hay televisión suele ser porque está puesta y convivo con más gente y no voy a quitarla, pero me sirve más de sonido de fondo mientras me relajo hasta irme a la cama, que por cierto intento no irme muy tarde porque también intento cumplir a rajatabla el dormir un mínimo de 7 horas y dormirlas bien. Por eso lo de prohibirme las pantallas a partir de una hora. Y es inamovible y para mí ha llegado al punto de ser impensable que me vaya a acostar y esté mirando el móvil, o que me quede trabajando (o haciendo mis cosas) en el ordenador hasta tarde. La noche es para dormir y, unas horas antes, para hacerle saber a nuestro cuerpo que tiene que prepararse para ello.

  2. Relacionado con la rigidez de la norma autoimpuesta de arriba, también me he acostumbrado a cumplir lo que digo que voy a hacer. Por mí y por las personas a las que se lo he dicho. Y también intento cumplirlo bastante a rajatabla. Primero porque es una promesa y segundo porque, si fallas una vez, es mucho más fácil fallar una segunda y una tercera, así que lo que mejor me funciona es no fallar, o pensar "deja ese fallo para cuando de verdad sea imposible hacerlo".

No quiero que esto suene como una guía o un hack de productividad y desde luego no quiero que se lea como "Yo hago esto, tú también deberías". No, lo digo para que se entienda de dónde vengo y cómo pienso porque me sirve como ejemplo para continuar desarrollando aquello sobre lo que estoy intentando escribir hoy.

Comportamientos repetidos y automatizados

Y es la importancia de los rutinas y de los hábitos que decía al principio. Cómo, por ejemplo, una buena rutina de mañana puede hacer o romper tu día y eso, repetido en el tiempo, puede fastidiarte la semana entera. O cómo, una vez integras por completo un hábito en tu rutina, es realmente difícil no hacerlo porque es simplemente un paso más después de otro hábito anterior y antes del hábito siguiente.

A este patrón de añadir un hábito después de otro, por cierto, James Clear lo llama "habit stacking" y consiste en asociar los nuevos hábitos, en vez de a un momento o lugar, a otros hábitos ya implementados, para usar así esa conexión de comportamientos a nuestro favor. Así, simplemente construyes tu rutina perfecta pasando de un hábito a otro sin tener que pensar realmente en ello. Y la técnica funciona perfectamente. Yo llevo 6 años haciendo ejercicio cardiovascular por las mañanas (bien en la calle o en una cinta de correr en mi casa) y los últimos 3 lo he estado haciendo nada más levantarme. Sin paños calientes. Me despierto, me pongo el chándal y a darle. No he fallado un sólo día en los últimos años (salvo excepciones por lesión) porque es algo totalmente integrado en otra cosa que hago cada día sin falta, despertarme. No me doy tiempo a que pase nada entre medias y así me aseguro de que no fallo. Y durante muchos meses, cuando terminaba, meditaba 5 o 10 minutos, y así conseguí implantar el hábito de meditación que llevo siguiendo desde hace también un año y que tantos beneficios me ha dado (como por ejemplo, eso que decía de no rechazar los "malos" pensamientos o sensaciones raras sino observarlas sin más y no dejar que me afecten).

Hace unos meses nuestras rutinas cambiaron y nuestras prioridades también. Y yo seguí haciendo ejercicio nada más despertarme pero empecé a mover la meditación a otros momentos del día porque me di cuenta de que a primera hora de la mañana (y después de una hora de ejercicio intenso) me daba demasiado sueño y quería probar a insertarlo en otro momento del día para comprobar qué tal me funcionaba. Y quédate con este concepto de "probar y cambiar, cambiar y probar" porque volveré a él. El caso es que desde que cambié el momento de meditar no he sido capaz de integrarlo correctamente después de otro hábito y la diferencia es enorme. Sigo meditando todos los días pero ahora siento que tengo que "hacer tiempo" para meditar; soy consciente de que tengo que hacerlo y lo hago ya no tanto por hábito, sino porque no quiero fallar. Pero no está integrado en mí como un hábito inamovible, sino como un compromiso. ¿Cuál es la diferencia entre los dos? Que cuando piensas en una acción como algo para lo que tienes que "hacer tiempo", muchas veces ese tiempo no aparece. El día se complica, el lugar cambia, los horarios se trastocan y resulta que te has saltado un día de meditar. Cuando es un hábito —y, ojo, éste está bien construído— forma parte de tu día. No se te olvida, no te lo saltas, simplemente es un paso más en tu rutina de 24 horas, como lavarte los dientes o vestirte.

Intentar, fallar, aprender, intentar algo diferente

Esta semana ha habido dos días que no he meditado. Es lo máximo que he "fallado" seguido en un total de 432 días que llevo haciéndolo. También he empezado mal mi rutina de mañana varios días. Todavía no sé si el empezar mal las mañanas ha sido en parte la causa de que el resto del día se torciera, los horarios se me descolocaran y al final haya olvidado por completo meter mis 5-10 minutos de meditación. Lo que si sé es que si no integras a la perfección un hábito, por mucho tiempo que lleves haciéndolo, es más fácil de lo que piensas el saltárselo. Y también sé que las primeras horas del día son cruciales en cómo puede ser luego el resto del día. Y que cuando se tuercen varios días seguidos, tiene impacto en tu semana. Y que esta semana algo ha fallado. Me aventuraría a decir que llevaba tiempo dejándose ver, pero lo estaba escondiendo debajo de la alfombra.

Conocerse y ser reflexivo está muy bien hasta que toca enfrentarse contigo misma y preguntarte por qué, si sabes que algo no va, no lo arreglas. Entonces ya no mola tanto.

¿Recuerdas que dije que te quedaras con el concepto de "probar y cambiar, cambiar y probar"? Pues es el momento de volver a él porque yo he notado que algo no funciona del todo, que hay cositas en mi día a día que puedo pulir para intentar mejorar y no llegar al final de la semana como pollo sin cabeza y con el agua al cuello porque son las 20:30 y tengo la newsletter sin escribir. La semana pasada hablaba de la importancia de los procesos y de preguntarnos cómo son. Igual de importante que tener un sistema es revisarlo periódicamente para saber dónde está fallando y en qué podemos mejorarlo. Yo esto lo hago semanalmente y estoy empezando a hacerlo mensualmente también. Es un momento que me deja bastante en paz porque soy perfectamente capaz de ver qué va bien y qué va mal y, lo más importante, me permite introducir pequeños cambios y experimentos y volver una semana o dos semanas más tarde y ver el impacto que han tenido. Puedo volver a ajustar, probar un tiempo y, si veo que ha mejorado, implementarlo en mi sistema.

Desde que lo hago, me he dado cuenta de una cosa que creo que puede tener bastante impacto y que quiero compartir. Ahora, cuando noto que algo está off o que no funciona en mi día a día o en mis rutinas, ya no me inquieto ni me preocupo o me desmotivo (a ver, somos humanos, todos tenemos bajones y momentos de desesperación y también son muy sanos, siempre y cuando no nos estanquemos en ellos) sino que lo veo como una oportunidad, no sólo de mejora, sino de introducir cambios en mi vida; nuevos hábitos, probar nuevas rutinas que además tienen el potencial de impactar muy positivamente en mi día a día.

Así que cuando noto que algo falla, y una vez pasado el momento de bajón, lo afronto con ilusión. Me parece que ver esto así es una idea bastante poderosa y, en mi opinión, un logro personal importante, por lo que me gustaría que te tomaras esto como una invitación a que lo pruebes. A que la próxima vez que te des cuenta de que hay algo en tu rutina o en los hábitos (o falta de ellos) que componen tu día que no funciona, juegues con ellos para ponerlos a trabajar para ti, para que empiecen a funcionar. Revísalos semanalmente para comprobar si son efectivos y si no, sabes que siempre puedes volver a reajustarlos. Actúa, planifica, ejecuta, revisa. Y repite. Hasta ahora no me había dado cuenta de lo Kaizen que era pero es exactamente eso, ver tu sistema como el mecanismo que te permite mejorar constantemente 🙂

PD. Toda esta radiografía de hábitos, rutinas y sistemas que hago semanalmente y sobre la que realizo ajustes cuando es necesario la hago gracias a Notion, pero podrías hacerla en un cuaderno o en un Miró y funcionaría igual.

El rinconcito de Aprende Notion

Como he ido como pollo sin cabeza toda la semana, la mayor parte del progreso del proyecto esta semana ha tenido lugar en mi mente, que no es poco, pero siento que no se haya podido cristalizar de otra manera.

Si que puedo decirte que, si te ha interesado lo de arriba, estoy dándole muchas vueltas a hacer un curso de Notion más enfocado a ese tipo de cosas; a como usar la herramienta para mejorar nuestros procesos y sistemas, de gestión personal y de conocimiento. Sería de Notion pero también de otras cosas; establecer objetivos, poner prioridades, cómo organizar nuestros assets y nuestros espacios digitales en lo personal y lo profesional, hábitos y rutinas también, claro, y un larguísimo etc. Lo llevo barruntando en diferentes medios varios días así que puede que no te sea nuevo, pero tampoco está aterrizado aún porque antes quisiera saber si habría interés en la temática de este curso o sólo me interesa a mi (todo puede ser, ya os he dicho que peco de reflexiva y obsesionada con los procesos).

Este es un buen momento para empezar a preguntar por ello así que si lo que he dicho resuena contigo, sabes que estoy en twitter, que puedes contactarme por mail o dejar un comentario ahí abajo.

Como agradecimiento, te recuerdo que hay una lección nueva con video que la acompaña en aprendenotion.com, en la que hablo de funcionalidades extra en las bases de datos como el poder hacer cálculos en ellas, crear templates o enlazarlas en diferentes puntos de nuestro espacio de trabajo para sólo ver la información que necesitamos en cada momento. Y, qué casualidad, en el video puedes ver una aproximación a una tabla de seguimiento de hábitos y de revisión diaria ;)

Gracias por leer y estar al otro lado para que siga cumpliendo semana a semana aunque haya veces que sea difícil. Intentaré, siempre que sea posible, devolverte la atención no fallando. Aunque eso suponga, como hoy, improvisar. Al final tampoco ha salido tan mal.


🥰 ¡Gracias!

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te apetece hablar, mándame un mail o conéctame por twitter. Y, si crees que este contenido puede interesar a alguien, te dejo un botón para que lo compartas :)

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