Makin' MakinProcess

La tramoya de esta newsletter

Nos acercamos al final de la temporada y también casi al aniversario de esta newsletter. Entre hoy y la semana que viene intentaré hacer un repaso de lo que ha pasado en estos 10 meses, pero no quiero empezar sin antes pedirte por favor que dediques un par de minutos a rellenar una pequeña encuesta sobre la newsletter.

Igual que en el cole, un pequeño repasito para ayudarme a decidir qué ha hecho bien y qué mal y cómo puedo seguir progresando adecuadamente ;)

Al final hay galletas


El 5 de septiembre de este mismo año empecé esta newsletter. Entonces no se llamaba MakinProcess y, desde luego, no se me había ni ocurrido pensar que aquello pudiera convertirse en lo que es ahora; una pequeña muestra imperfecta de un jardín muy grande que leen ya más de 2000 personas cada semana.

Tampoco se me habría pasado por la cabeza nunca que algo tan, a simple vista, intrascendente como un email pudiera llevar tantísimo trabajo, plantear tantísimas preguntas y provocar tantísimas emociones.

Pero aquí estamos, casi un año después, con algo que se me ha ido de las manos pero a lo que estoy enormemente agradecida.

Como en el aniversario "oficial" de esta locura no sé dónde estaré ni en qué estado, y aprovechando que por la mente me pasan muchas cosas sobre cuál puede ser el futuro de esta newsletter en la siguiente temporada, me ha apetecido hacer un ejercicio de introspección, de aprendizajes y reflexiones.

Lo hago, como me gusta hacerlo, de manera pública, siguiendo fiel al principio de compartir el camino.

🌱 Breve introducción a MakinProcess

Se me suele olvidar que poca gente lleva aquí desde el principio así que, para los que no conozcan la historia completa, un par de párrafos sobre el por qué de esta newsletter antes y el por qué de ahora.

MakinProcess (antes Aprende Notion) nació sólo para tener una canal de comunicación para notificar a toda la gente interesada en el proyecto de Aprende Notion de cuándo iba subiendo nuevos videos.

Aunque por aquella época yo ya era muy fan de la idea de tener una newsletter propia, no me había siquiera planteado empezar una; me parecía una idea bonita pero lejana por todo el proceso previo que conllevaba (tenía que pensar el nombre, elegir la herramienta, la temática, el formato que le daría, etc)

Cuando anuncié el proyecto de Aprende Notion en cambio no tuve ningún problema. Al fin y al cabo iba a ser solo un brazo más del proyecto, no tenía demasiada importancia. El nombre: Aprende Notion. La herramienta: lo más sencillo a mano, Substack. La temática: Notion. El formato: anunciar nuevos videos.

Cuando pones perspectiva y te centras en lo importante, crear, todo lo de alrededor pasa a ser secundario.

Después de algunas semanas, y ya con esa newsletter en funcionamiento, empecé a probar las mieles de tener algo propio y hacerlo crecer, nutrirlo cada semana y comprobar cómo iba evolucionando, cómo se iban relacionando ediciones e ideas e iba construyendo un "body of work".

Al poco tiempo la temática Notion se me había quedado corta y necesitaba hablar de otras cosas, pero el nombre —en su día pensado en 2 segundos— me restringía el contenido así que llegó el momento de cambiarlo.

El 20 de marzo, y después de un pequeño rebranding, la newsletter de Aprende Notion (que llevaba ya tiempo abarcando de todo menos Notion) se convirtió en MakinProcess, un nombre —esta vez si— más pensado y con el que me sentía mucho más cómoda por reflejar perfectamente toda la esencia de mis proyectos y mis ideas. Hacer y procesos. Los procesos nos permiten hacer, pero todo está en continuo desarrollo, porque el proyecto de tu vida es en realidad un juego infinito, que no acaba nunca.

🌿 MakinProcess ahora

Desde que anuncié este rebranding y esta nueva libertad en la temática, me hace muy feliz poder decir que la newsletter ha seguido creciendo. No soy de mirar mucho las métricas —sólo lo hago por "responsabilidad" y porque a todos nos interesa saber si lo que hacemos resuena, si tiene sentido seguir por ese camino o probar otros— pero la gráfica tiene una curva que a mí me parece preciosa.

Soy perfectamente consciente de que es una curva "aburrida", no tiene grandes picos ni momentos de enorme crecimiento, pero a mí me gusta así. Creo que refleja el trabajo que le pongo, crece tranquila pero constante y, sobre todo, crece por sus propios méritos.

Desde que la siento 100% mía y no como un anexo a otra cosa, la sensación de libertad y el pensar en todas las posibilidades que me ofrece ha sido maravillosa. Tener un lugar propio en el que escribir lo que quieras, una excusa para explorar todo aquello que te mueve o te motiva, diría que es casi el equivalente moderno a tener tu propio barco en la época de los piratas. Un vehículo de libertad y descubrimiento, del que eres dueño en su totalidad y cuya dirección sólo decides tú.

Esta sensación de libertad, combinada con un —cada vez más— trabajado proceso de captura y destilado de información, me ha permitido escribir sobre diferentes temas que me llamaban la atención de una manera bastante profunda y generando un efecto exponencial; cuánto más tiraba del hilo y más ideas surgían, más necesitaba volcarlas y mayor se hacía también la cantidad de tiempo invertida cada semana en ella.

Lo que me lleva a la siguiente reflexión.

🖋 El proceso

Lo repito de nuevo; lo importante es crear. Pero crear es un proceso, que empieza mucho antes de tener ningún output tangible. Y ese proceso es, en realidad, donde está toda la clave.

Cuando empecé esta newsletter, y creo que es algo que se puede comprobar en las primeras ediciones, mi proceso consistía en hablar de Notion o del video de esa semana y aprovecharlo para hacer una pequeña reflexión, un aprendizaje o una explicación sobre algo mínimamente relacionado.

No lo pensaba mucho, simplemente me sentaba y escribía. Si el resultado era mínimamente aceptable supongo que será porque, por una razón u otra, siempre he escrito mucho así que sé juntar bien las palabras y a veces hasta queda pintón.

Pero no había edición, ni siquiera un mínimo detalle con el lector para que pudiera digerirlo mejor. Al principio quizás no hacía falta porque era contenido corto, pero según iba escribiendo más y más, el tiempo me iba comiendo y la parte de edición sencillamente no existía. Digamos que eran mis pensamientos puestos en un lienzo, con una pequeña intención por relacionarlos entre sí pero sin ningún esfuerzo por vertebrarlos alrededor de un hilo conductor con sentido.

¿Y por qué digo esto? Porque escribir es fucking hardcore. Porque mola mucho tener una newsletter propia en la que poder escribir lo que quieras pero cuando quieres contar algo y quieres que la gente lo entienda como tú lo sientes (por que si no, en serio ¿para qué estás haciendo todo esto?) o te buscas una manera de escribir bien o te quedas a medias, y a nadie le gusta quedarse a medias.

Así que en los últimos meses he ido desarrollando un proceso que me permitiera, ya no solo ser capaz de capturar información y categorizarla de manera que pudiera recuperarla a la hora de escribir cada semana sino, sobre todo, un sistema para extraer lo mejor de cada idea y relacionarlo con otras ideas de otras fuentes para crear contenidos nuevos, filtrados por mi y mis propias experiencias y reflexiones.

El sistema funciona y a la vez te hace darte cuenta del proceso increíblemente complejo que es escribir para alguien. Ya no sólo es cuestión de tener ideas y saber lo que quieres hacer con ellas, sino estructurarlas de manera que sigan un hilo, que ese hilo siga el camino que tú quieres que lleve (y resistir la tentación de desviarte hacia otro o, por el contrario, decidir seguir la tentación para descubrir otra cosa nueva) y de encontrar la mejor manera de conducir a la persona que te lee por ese camino que tú previamente has hecho en tu mente.

Es un proceso agotador. Al principio necesitas una mentalidad de juego y despreocupación absoluta, un estado de energía que te permita desarrollar ideas, sintiéndote libre de seguirlas hasta descubrir a dónde te conducen. Acto seguido, tienes que adoptar una actitud sin piedad hacia esas ideas. Una mente matemática para unirlas para que den el resultado que quieres y luego eliminar todo lo que sobre.

Resulta que lo que yo hacía antes era en realidad sólo el primer 20%. La mayor parte del trabajo pasa después, en esa fase analítica de refactorizado de ideas y párrafos, de cortes eliminando todo lo que confunda o no aporte (aunque te haya costado mucho escribirlo y te haya quedado "bonito"), de darte cuenta de que en un momento dado te has dejado ir hacia otra idea y eso ha derivado en algo distinto y ahora tienes que elegir qué camino seguir, si el primero o la bifurcación, porque abarcar ambos sería confuso y un ejercicio más de satisfacción personal que de otra cosa.

Cuando empiezas a enfrentarte a lo que escribes sabiendo que esta es la manera correcta de hacerlo si quieres escribir bien y para que te lean, ya no vuelves a leer lo que escriben otros de la misma manera. Empiezas a ver las dificultades que han podido tener, a apreciar el trabajo enorme que lleva crear algo, literalmente, de la nada, para que otra persona pueda consumirlo, entenderlo, disfrutarlo y compartirlo.

Puede sonar dramático, pero por mucho trabajo extra que lleve (y, de verdad, lo lleva) creo que no quiero volver a un punto en el que no dedique ese tiempo a hacer que esas ideas de verdad luzcan, que lo que escribo sea bueno. No soy escritora, ni por ahora pretendo serlo, pero eso no quita que no esté poniendo mi granito de arena compartiendo lo que aprendo y pienso, qué menos que hacerlo de la mejor manera que (por ahora) sé.

🍃 El futuro

Por eso mismo, porque después de muchos meses he llegado a un punto en el que disfruto en mi barco pirata y a la vez soy consciente del esfuerzo y cariño que requiere mantenerlo —ya no sólo a flote— sino en buenas condiciones, no quiero dejar de escribir aquí.

Pero no puedo seguir haciéndolo como hasta ahora.

No sé hasta qué punto esta newsletter tiene un impacto real en el resto de mi "negocio" (la semana que viene más sobre eso), pero sé que si miras atrás yo me he ido construyendo, a lo largo de estos meses, un body of work que refleja perfectamente lo que pienso sobre los temas que me interesan, que me sirve de carta de presentación, de CV e incluso de material de aprendizaje en algunos casos.

No me arrepiento de una sola palabra y quiero seguir construyendo algo alrededor de ello. Creo que hay algunas ideas que merecen la pena y que, si le sigo dedicando el tiempo que le dedico hasta ahora (insisto, mucho) seguirán surgiendo cosas interesantes, para mí de escribir y para quién quiera de leer.

Y como me lo quiero tomar en serio, el siguiente paso es aproximarme a ello como una pata más de mi negocio, ya que el tiempo que le dedico es imposible de justificarse si no me reporta un beneficio económico.

No sé muy bien cómo lo voy a hacer (espero poder dedicar algunas horas de este verano a pensarlo) pero si que me debo a mi misma y a mis principios el intentar construir algo entorno a esto, aunque sólo sea por poder seguir explorando las posibilidades para los Creadores en esta nueva economía.

¿Hacer la newsletter de pago, una suscripción a contenido extra, crear otra cosa diferente...? No lo sé, pero creo que va a ser muy entretenido pensarlo y hacerlo. También me encantaría que me ayudaras con tu opinión y todas las sugerencias que se te ocurran. Yo tengo ideas en la cabeza pero me gustaría ponerlas en frente de otras ideas y ver qué surge ;)

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No quiero terminar este repaso sin una última conclusión y creo que uno de los mejores aprendizajes que me llevo hasta ahora:

🍀 Hazte dueña de lo que te hace única

Creo, ahora más que nunca, que crear cualquier tipo de contenido y ponerlo ahi fuera es una experiencia por la que toda persona debería pasar en algún momento, incluso aunque crea que no es lo suyo, que no tiene nada que contar o que no puede aportar nada interesante a lo que ya existe.

La realidad es que nadie puede hacer lo que tú haces, sea lo que sea que hagas, porque nadie tiene tus experiencias combinadas con tu personalidad, tus defectos y sumadas a tu punto de vista.

Los seres humanos tenemos un algoritmo único en cada uno de nosotros que supera al de todas las inteligencias artificiales del mundo combinadas, y es nuestra capacidad para sentir curiosidad y seguirla hasta aquello que más nos interesa. Cuando te liberas de creencias autoimpuestas y simplemente sigues tu instinto y tu impulso por convertir esa curiosidad en algo nuevo, todo lo que hagas será único, porque nada más tendrá esa capa compuesta por tu toque personal, tus expresiones, tu manera de escribir, tus procesos mentales, tus creencias o tus manías.

Internet es muy grande. NO está todo hecho y, aunque lo estuviera, no está hecho por tí. Si de verdad quieres contar algo, cuéntalo. Eres la mejor persona para hacerlo.


Tiempo en escribir esta newsletter: 5 horas
Foto de cabecera: Annie Sprat


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